Marketing para psicólogos
Agencia de marketing para psicólogos, medida en turnos concretos
Administramos tu publicidad en Meta y Google para que te lleguen consultas de personas que de verdad están pensando en empezar terapia, dentro de las reglas que Meta aplica a la salud mental. Contenido que construye confianza, seguimiento ordenado por WhatsApp y números claros de cuántas consultas entraron y cuánto costó cada una. Todo medido en turnos concretos.
Nuestra experiencia
Gestionamos campañas de salud mental y partimos de un dato del rubro: nadie pide un turno con un psicólogo por un anuncio, lo pide cuando confía en la persona, y esa confianza se construye despacio. Por eso trabajamos el canal entero, no solo la pauta.
Si sos psicólogo o psicóloga ya sabés cómo viene la mano. Tenés lugar en la agenda, atendés bien, tus pacientes te recomiendan, pero el boca a boca es impredecible: hay meses llenos y meses flojos, y no tenés forma de anticipar cuántos pacientes nuevos van a entrar. Y cuando intentaste hacer publicidad, o no supiste cómo comunicar tu trabajo sin que sonara forzado, o Meta te rechazó el anuncio y no entendiste por qué.
El marketing de un consultorio no es postear frases motivacionales y esperar. Es aparecerle a la persona que está pensando en empezar terapia, darle motivos para confiar en vos, y hacer que dar el paso de escribir sea fácil. Nosotros armamos ese canal, lo mantenemos dentro de lo que Meta permite en temas de salud, y te lo rendimos en plata: cuántas consultas entraron, cuánto costó cada una y cuántas se volvieron pacientes.
Cómo decide
Cómo elige la gente a su psicólogo.
El paciente no decide como quien compra un producto. Pedir un turno con un terapeuta es una decisión íntima, cargada de dudas y muchas veces de vergüenza. La persona puede seguirte durante semanas o meses antes de escribirte, leyendo lo que publicás, viéndote hablar, evaluando si le cerrás como persona. La decisión no la gana la marca ni el logo del consultorio: la ganás vos, tu cara y tu forma de decir las cosas.
Por eso acá la pauta sola no alcanza y el contenido pesa más que en casi cualquier otro rubro. Lo que convierte no es un descuento ni una oferta, es la confianza. La consulta que entra hoy muchas veces se venía gestando hace rato: la persona ya te conocía, ya te leía, y un día se decidió. Nuestro trabajo es acelerar y ordenar ese recorrido, no forzarlo.
- Decisión lenta y prudente: la persona te sigue un tiempo antes de escribir.
- Elige a la persona, no a la marca: tu cara y tu voz pesan más que cualquier placa.
- La barrera es el estigma y la vergüenza, no el precio.
- Ticket recurrente: un paciente que se queda vale muchos meses de sesiones, no una consulta suelta.
Las reglas
Qué se puede y qué no en la publicidad de salud mental.
Este es el punto donde más consultorios se traban, y conviene tenerlo claro de entrada. Meta trata la salud mental como un tema sensible y aplica reglas estrictas. No permite segmentar a la gente por su condición: no podés armar un público de personas interesadas en depresión o ansiedad, eso no existe como opción y está bien que no exista. Y sobre todo, no permite hablarle al usuario como si supieras lo que le pasa. Los anuncios del tipo estás deprimido o sufrís ataques de pánico suelen ser rechazados por explotar inseguridades personales.
El enfoque que sí funciona y sí se aprueba es hablar en general y en positivo, sin señalar a la persona. En vez de acusar un problema, se explica cómo es un proceso de terapia, qué pasa en una primera sesión, cómo se trabaja algo puntual. Educás y generás confianza sin apuntarle el dedo a nadie. A eso se suma la parte ética de tu profesión: nada de prometer curas ni resultados garantizados, y por secreto profesional no se muestran testimonios de pacientes. Nosotros escribimos y armamos todo dentro de esas dos líneas, la de Meta y la del Colegio.
Creativos
Los anuncios que funcionan para un consultorio.
En salud mental rinde lo humano más que lo producido. El mejor anuncio sos vos hablando a cámara, tranquilo, explicando algo útil: cómo es empezar terapia, qué no es hacer terapia, cómo se trabaja la ansiedad. La gente necesita verte y escucharte para animarse a escribirte. Una placa con una frase de otra persona no genera eso.
Lo que mejor trae consultas: el video tuyo a cámara dando algo concreto, el contenido que baja el miedo a dar el paso (qué esperar de la primera sesión, cómo funciona online), y el anuncio que aclara de entrada lo práctico: si atendés online o presencial, adultos o adolescentes, y cómo se pide el turno. Y una ventaja grande del rubro: si atendés online, tu mercado deja de ser tu barrio y pasa a ser todo el país. Eso amplía enormemente a quién le podés aparecer.
Cuánto sale
Cuánto cuesta traer un paciente nuevo.
Te lo decimos derecho: acá el número que importa no es cuánto sale una consulta suelta, es cuánto vale un paciente que se queda. Como la terapia es semanal y sostenida, un solo paciente que empieza y sigue meses te deja muchísimo más que su primera sesión. Por eso una consulta puede tener un costo y aun así la cuenta cerrar con holgura, porque no estás pagando por una sesión, estás sumando un paciente recurrente a la agenda.
El otro número que seguimos es cuántas de las consultas que entran realmente arrancan terapia, porque en este rubro muchos escriben, preguntan y todavía no están listos. Lo que te reportamos cada mes es lo que llena la agenda: cuánta gente escribió pidiendo un turno, cuánto salió cada una y cuántas se volvieron pacientes.
El punto de fuga
Dónde se escapa la plata en un consultorio, y cómo lo ordenamos.
El desvío más común es tratar la publicidad de terapia como la de un negocio cualquiera: anuncios que le hablan al miedo de la persona (y Meta los baja), mensajes que prometen demasiado y no construyen confianza, o campañas que traen consultas y después nadie contesta a tiempo. Y hay un punto propio del rubro: la velocidad de respuesta. Cuando alguien por fin junta coraje y escribe, si le contestás a las seis horas, ese impulso ya se apagó y capaz no vuelve.
Nosotros lo ordenamos de otra forma. Armamos la pauta dentro de lo que Meta permite en salud mental, escribimos contenido que genera confianza sin explotar inseguridades ni prometer nada, y estructuramos el seguimiento por WhatsApp para que ninguna consulta se enfríe. No inventamos casos ni te damos un número cerrado, porque depende de tu especialidad, tu forma de comunicar y tu disponibilidad. El mandato se contrata por trimestre, semestre o año, y las cuentas (tu Meta Business, tu cuenta publicitaria, tus redes) quedan siempre a tu nombre. Entramos como socios para operarlas, no como dueños de nada tuyo. Y somos claros con los tiempos: las primeras consultas pueden entrar en los primeros días, pero que el canal sea predecible lleva dos o tres meses de ajuste.
Lo que nos preguntan
Se puede, con reglas. Meta trata la salud mental como tema sensible: no permite segmentar por condiciones y rechaza los anuncios que le dicen a la persona lo que le pasa, del tipo estás deprimido. Lo que sí se aprueba y funciona es hablar en general y en positivo, contando cómo es un proceso de terapia en vez de señalar un problema. Nosotros escribimos todo dentro de esas reglas, así que no vivís rebotando anuncios rechazados.
El costo de una consulta suelta importa menos que en otros rubros, porque la terapia es recurrente. Un paciente que empieza y sigue meses te deja mucho más que su primera sesión, así que una consulta con cierto costo se justifica sola. Lo que medimos es cuánta gente escribió pidiendo turno, cuánto salió cada una y cuántas realmente arrancaron terapia.
Ahí es donde más rinde. Si atendés online, tu mercado deja de ser tu zona y pasa a ser todo el país, así que podés aparecerle a mucha más gente que busca lo que vos hacés. Es una de las ventajas más grandes del rubro y la aprovechamos de entrada armando la campaña sin limitarla a tu ciudad.
Los dos sirven y traen consultas distintas. Google te trae a quien ya está buscando psicólogo, con más intención de escribir hoy. Meta te trae volumen y te deja mostrar tu cara y tu forma de trabajar a gente que todavía no busca activamente pero que, con el contenido justo, se anima. A muchos consultorios les conviene combinar los dos.
No, y está bien que no. Por secreto profesional no se muestran testimonios ni casos de pacientes, y además Meta es estricta con eso en salud. La confianza en este rubro no se construye con testimonios, se construye con vos hablando a cámara y dando contenido útil. Por eso armamos las campañas alrededor tuyo y no de la voz de terceros.
Conversemos sobre tu caso
Treinta minutos para conocer el negocio, qué vende y a quién, y evaluar si es un caso que podemos tomar. Las condiciones van por escrito antes de la reunión.
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